Bienvenidos a este lugar de consulta sobre poetas, narradores y ensayistas de todo el mundo escritos o traducidos al idioma español.

"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

MARTÍNEZ, Pedro Javier

Pedro Javier Martínez

Dolores (Alicante)/Águilas (Murcia) España


Libros publicados:

Negro: Poemas a una novia muerta (L. de C. 1959)
Tú, en mi mano derecha (L. de C. 1965)
Hay una paz que espera (L. de C. 1971)
Las luces del crepúsculo (L. de C. 1972)
A la sombra del sauce (L. de C. 1975)
¡Padre, enséñame a ser corrupto! (Autor 1996)
Poeta en la cocina /Hipocampo 2000)
La obscena irrealidad de los espejos (Espartaria 2002)
Jinetes de lo impuro (Aguaclara 2003)
El lugar hallado (Aguaclara 2005)
Una dulce manera de morir (Editora Regional de Murcia 2006)
Canciones para las tardes de lluvia (Jumilla 2008)
Alborada del gozo (Lepe 2008)
Es el mismo navío el que nos lleva (Vitruvio 2010)

OBRA

SELECCIÓN POÉTICA

La madre

Si te miro menguada y vacilante
bajo el cruento fardo de los años
se me adentra la angustia, sin retorno,
en un mar de recuerdos tan lejanos
como aquella tersura de tu rostro
o el trajinar constante de tus manos.
Si descubro flaqueza en tus palabras
y en las minusvalías que ha sumado
tu cuerpo con el paso de la vida
y que, sin tú quererlo, ha ido minando
esa roca que fuiste en otro tiempo,
caricatura hoy de aquel pasado,
tensan mi corazón los bastidores
de la desolación y el desencanto.

Si te contemplo torpe en movimientos
y comida de reumas, y tratando
de poner disimulos a los ojos
y a la lenta torpeza de tus pasos,
se me convierte en hieles la ternura
y aventa un avispero mi remanso.

Quiero levar el ancla de los sueños
y virar en redondo al mar de antaño
por contemplarte hermosa, como eras
cuando bullía en tus venas el verano
y la carne, de fresca, relucía
libre de afeites, limpia, rezumando
olor a Heno de Pravia y a lavanda
bajo el blancor del lienzo almidonado.

Lo amo todo de ti, esas torpezas
y esos grises cabellos repeinados,
y las sabias arrugas de tu rostro,
y el enrojecimiento de los párpados
cuando sientes y lloras, en silencio,
que no te queda nada, que ya has dado
hasta el último soplo de tu aliento
y tiemblan mariposas en tus labios.

Lo amo todo de ti, madre querida,
tu vejez, tu sordera y ese ánimo
con que afrontas tu tiempo de mudanza.
Noventa y nueve inviernos que han logrado
regresarte al origen de la vida
en el más natural de los milagros.
***

Esto de escribir versos
es un lastre que arrastro de la infancia,
como el que nace ciego
o le toca la china
del síndrome de dawn.
Ya veis, este milagro
de amasar pan sonoro con palabras,
no goza de ningún predicamento
en el mundo en que vivo.
Posee la ingenuidad de lo que nace
naturalmente;
y a veces me pregunto
si fue, quizás, antojo de mi madre
mientras leía a Bécquer
en estado de gracia
a la trémula luz de las estrellas.

***

La vida hay que beberla a sorbos,
como quien paladea
un placer limitado.
Cuidando que su néctar
no rebase jamás las aptitudes.
Intensamente sí, pero evitando
que pueda atragantársete su brío
y arrebate las bridas de tus manos.
Cuando la copa del amor amargue,
óbviala si es posible. Si no lo es,
apúrala, sin más, de un solo trago.
Que hay también otras copas,
rebosando las mieles y la gracia,
que arribarán con gozo a tus riberas,
hasta que se trasvistan engañosas
en cáncer galopante
o en impúdico alzheimer,
jodiéndote la vida.

***

Me estremece pensar
que si cierro lo ojos
puedo adentrarme en ese mundo onírico
en el que nunca encajan
arquetipos que el hombre da por válidos.
Un mundo enrevesado
donde la araña madre
teje su interminable red de plata
para atrapar la obnubilada mente.

Cuando sientas que me debato en sombras,
zarandea mi alma con tus besos
y libérame, amor, de la agonía.


Homenaje a Miguel Hernández

Tomo el testigo y vuelvo a ese camino
que anduviste, Miguel, en tu destierro.
Busco tu huella, de la huerta al cerro,
por ser pastor contigo y campesino.

En la luz del naranjo te adivino
en oloroso pálpito, y el hierro
de tu desnudo acento desentierro,
pues no logró acallarlo el desatino.

Ya eres, Miguel, arcángel de Orihuela,
luminaria del Sur, amanecido
gozo del verbo puro que trasciende

y vulnerados silbos excarcela.
Regresa a tu Levante renacido
y con tu antorcha mi palabra enciende.



***

A veces, cuando pienso
que he de acabar en polvo
y en el polvo,
Me asaltan las incógnitas
y gusto elucubrar disparatando.
¿Qué habría sido del hombre
si lo hubiese creado Dios
de acero inoxidable
o de metacrilato
o, por qué no,
de luz?

***

Por el andarivel de los recuerdos
bajo a mi adolescencia,
turbia la mente de contradicciones.
Jugaba Dios al pique
Con mi terco onanismo
llenándome de monstruos los silencios.

Por el andarivel vuelvo a enfrentarme
a los monstruos de hoy,
ahora que ya mis pajas son mentales.

***

Cada mañana
tengo que repetirme que la muerte
es este sol que alumbra los rincones,
que rebulle el espíritu
y me desnuda el corazón de harapos.

Cada mañana
sacudo las alfombras de la angustia,
pinto de azul los miedos de la noche
y abro de par en par
las puertas a la vida…