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"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

RAMENTOL SERRATOSA, Marián

Marián Raméntol Serratosa


Monistrol de Montserrat-Barcelona- España.


Libros publicados:
*La Noria del Festejo. (Ediciones Atenas 2005)
*Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre (Ediciones Atenas 2006),
*Versos Diversos. Grupo poético LAIE. Antología. (Ediciones Atenas 2007)
*Domicilio de Nadie. Muestra de poetas barceloneses. (Antología. Isla Negra Editores 2008),
*Comiendo Pelos Como Herejía Poética. (Ediciones Atenas 2008).
*Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios. (Ediciones Atenas 2008).
*No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. (Edita: Asociación Cultural Andrónina. 2009).
*IV Premio Poesía de Miedo. Colección Papeles del Trasmoz. Olifante, Ediciones de poesía (Antología.2009).
*Arde en tus manos. Selección de poemas galardonados en la Cuarta convocatoria Myrtos de Poesía. (Edita: Asociación Cultural Myrtos, 2009).
*VIII Festival Internacional de Poesía del Moncayo. (Olifante, Ediciones de poesía. Antología.2009).
*IV Premio Poesía de Miedo. Colección Papeles del Trasmoz. Olifante, Ediciones de poesía (2009).
*Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros. Premio de poesía Vicente Nuñez 2009. Diputación de Córdoba.


OBRA

SELECCIÓN POÉTICA

EPITAFIO Nº 1

Al pie de una hoja en blanco,
(demasiado espacio de ausencias)
Engranaje de orbes, pertrechados
de anonimatos, luces y altas mareas,
bajo helechos en penumbra,
descansan los párpados de la tierra.
Del libro La Noria del Festejo. (Ediciones Atenas 2005)

SUCEDANEOS DE AMOR DE COCCIÓN
INFERIOR A TRES MINUTOS

Mi corazón me ha prometido no volver al supermercado,
porque de lo contrario,
los sucedáneos de amor de cocción inferior a tres minutos
harán salto con pértiga desde su cesta color verde.
Además, de un tiempo a esta parte prefiere echarse la siesta
en cualquier playa de las que no salen en los catálogos
o contemplar plácidamente cómo la gran noria del Danubio
dispensa tapones de silicona a los puntos cardinales
dispuestos a dar gas a sus Harley Dadvison.

Le he pedido también,
que no mantenga conversación alguna
con los reposapiés de los confesionarios,
sobre todo si su luz esta siempre guiñándole el ojo
a los parroquianos que no conocen otro sermón
que las arrugas porosas de la vida.

Y si con un poco de suerte,
consigue olvidarse de la eternidad,
- paloma entre sus manos-,
y renegar del lugar exacto donde aparca la emoción,
hasta borrar la urgencia del pecho mientras besa,
si decide escucharme de una vez
y deja que el dolor se le caiga de la lengua,
quizá entonces,
como un milagro de esos en los que ya no cree,
se sorprenda absolutamente enamorado,
con algo más que suerte, cualquier 30 de Febrero.
Del libro Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre (Ediciones Atenas 2006).

PODEMOS SEGUIR LLAMANDO CIELO AL CIELO MIENTRAS NO IGNOREMOS SU CONDICIÓN DE CEMENTERIO.

Las profundas ojeras de las plazas en domingo
no se deben a su pretensión de competir
con el azul cerúleo de los altramuces
o a la práctica del botellón,
no señores,
se deben al cada vez más cercano conocimiento
de los bosques sobre ruedas,
de las nubes forenses que no son más
que el negro peluquín que pierde el río
en su escandaloso peloteo con el sol,
y de las señales de Stop embutidas
en los ojos de la madrugada.

Mirad sino las tertulias semanales de las piedras
que debaten seriamente
sobre la escasa ropa interior de las salamandras,
o sobre el convencimiento interno de que
el mundo sigue colgado por los pies
abriendo el estómago para engullir
alguna migaja del jadeo mecanizado de los ángeles.

Y a pesar de todo todavía hay lugares
en los que el viento reza y espera
a que la mujer oruga vuelva, una vez más,
con su lento peregrinar hacia Thalassa.

No sé si alguien tiene la talla moral
para explicarle al viento
que el verdadero altar
lleva siempre puestos los muslos
y que podemos seguir llamando cielo al cielo
mientras no ignoremos su condición de cementerio.
Del Libro Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios. (Ediciones Atenas 2008)

MIS PIES NO SON DE CRISTAL, PRIMAVERA.

Ningún lugar es nuestro
aunque yazcamos como si fuéramos algo definitivo,
pertenecemos a una sangría de colores
a un sabotaje,
a una revolución demasiado extraña,
al nuevo infierno
que enflaquece la aorta de los años.

Delincuentes de lo común sin más arte que la tormenta,
almacenamos horizontes de banda ancha
que se deshacen con sólo tocarlos,
pirateamos anémonas, la luz del domingo,
los besos largos y el mar.

Mis catedrales de azúcar
siguen predicando los silencios que te peinan
aquellos que nunca se atreverían a saltarse
el riguroso régimen de visitas,
y en habitaciones baratas
con la lengua enmoquetada
y la estufa tosiendo sus pulmones,
pregonan un amor de miseria bendecida.

Mis pies no son de cristal, primavera,
pero no puedo quejarme,
mis libros lloran por debajo de las ingles,
se emborrachan de noche y azufre,
me prestan paisajes de latón,
negros lagos, alacranes como flores,
y lagunas heridas de sexo y desafíos.

No te me vayas a asustar, primavera,
que todo cuanto digo es tontería hecha de esparto
con muchas cruces en la frente
y una sola cuneta donde dormir los sueños.
Del Libro No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. (Edita: Asociación Cultural Andrónina. 2009).

CON MI CESTA REPLETA DE ADJETIVOS

Hace frio, o frío,
los acentos a veces no representan el clima,
aunque tiriten
al ver como mueren estos floreros
de aguas infectadas de noche y malos augurios.

Me escapo muchas veces a remo
por la yugular de mis otras vidas
y en cada ataque mis brazos extendidos
rozan los cementerios de miles
de pulmones abiertos en marejadas de aceite.

Cerremos bien las metáforas
¡cerrémoslas!
como lo hacemos con los ojos cuando matamos,
a cada remada,
el corazón obtiene su carné de náufrago
sobre acantilados telefónicos,
con prioridad alta en muros arquitectónicos
que se burlan de la minusvalía de la palabra
en bandejas de entrada personalizadas,
y que son inseparables
de los guardias anti-spam
que en nombre de nuestra seguridad
reducen la expresión
a iconos de papeleras desechables.

Y yo insisto,
con mi cesta repleta de adjetivos
en proclamar a tumba abierta
que somos los hijos desahuciados
de un Dios borracho de infierno y tempestades
hinchado como el vientre de un ahogado
y me desintegro inevitablemente.
Del libro Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros. Premio de poesía Vicente Nuñez 2009. Diputación de Córdoba.