Bienvenidos a este lugar de consulta sobre poetas, narradores y ensayistas de todo el mundo escritos o traducidos al idioma español.

"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

MARTIN HERNÁNDEZ, Adelfa

Adelfa Martín Hernández

Jalisco-México//Guadalajara-Jalisco-Mèxico


Libros publicados:
* Del otro lado de la vida (novela)
* Irene (novela)
* Seguirè arando en el desierto (poesía)
* Setenta poemas, con pilón (poesía)
* El mundo a mi alrededor (cuentos)

OBRA

SELECCIÓN POÉTICA

ESTE ES MI MÉXICO

Yo no te llevo en la piel
te llevo dentro del alma
prendido a mi corazón
aferrado a mí mañana
Mèxico del alma mìa
me has dado tanta esperanza
que no habrá poder alguno
que me cambie esta alegría
No son Uds. los narcos
ni vosotros los corruptos
-o los políticos de turno-
los que harán que yo me aleje
de este rincón de mi mundo
Ustedes salen sobrando
como aves pasajeras
que pueden irse cantando
a donde alguien los quiera
Los otros, los cien millones
de habitantes de esta PATRIA
les mandamos bendiciones
sin enojos y sin rabia
México es nuestro señores
de los que queremos paz
sin riqueza mal habida
y sin dañar a los demás

QUIERO

Quiero aferrarme a ti mi poesía
de la barbarie no ser la mensajera
cantándole a la luz del mediodía
ser vocera por fin de buena nueva
Quiero hablarle al amor, al embeleso
decirle al corazón que el alma mía
prefiere ahora rimar diciendo beso
y no contar los muertos de este día
Quiero dejar de lado al ser humano
que perdió en el camino bonhomía
ensalzando al que lucha mano a mano
por una vida mejor, no tan sombría
Quiero solo saludar en la mañana
sin mencionar la última noticia
los que murieron ayer con tanta saña
que más bien pareciera fantasía
Quiero personas en los parques como antaño
sin preocuparse si la hora es la prudente
que los niños hablen tranquilos con extraños
¿la única razón? ...¡porque que son gente!
Quiero dejar tras de mi mejores cosas
a los pequeños que nos traen inocencia
sin saber que no van a encontrar rosas
sino sombras, mezquindad e indiferencia
Quiero luz, alegría, un cambio interno
para el hombre del futuro y del presente
convencido ha de estar que por su yerro
como nunca el peligro es inminente

NO ES LO QUE PARECE

Ese aparente languidez, despreocupado
oculta un dolor y un abandono
o tal vez signifique que ha llegado
a lo profundo del más oscuro pozo
Su elegante atuendo no revela
el sufrir, que en el rostro va marcado
pero el humilde camastro si desvela
que cayó hacia el abismo, a lo mas bajo
No por voluntad, ni por los vicios
obligada allí está, es evidente
de la vida conoce los suplicios
cansada de llorar, rinde la frente
Una mujer de tantas pisoteadas
obligadas a vivir de la indecencia
sin piedad por las mafias arrastradas
vendidas como carne, sin conciencia
Una desconocida, sin nombre propio
sin identificación y hasta sin patria
por los canallas llevadas al negocio
de un continente a otro, como lacra
Dejan aun más dinero que las drogas
pues sirven para todo estas mujeres
para tener bebés, o donar órganos
y hasta morir también, si les conviene

TIEMPO SIN TIEMPO

Veo hacia adentro de la oscuridad.
De mi interior nacen los gritos
que escucho a lo lejos,
porque vienen de las voces
que no me pertenecen.
La tristeza no emana de mì,
viene de aquellas aves
que no saben cantar porque
les arrancaron los ojos.
Su canción es muda y sorda.
Las flautas que suenan lejanas
atormentan a mi alma que descansa.
¡OH paz interior que ya no te recuerdo!
…Siento los pasos de los hombres
que me acechan dìa y noche…
Mis ropajes naranjas son una mueca
de alegría; una burla cruel
¿Cuántos años aquí?
¿Qué sucedió que no puedo recordar?
El tiempo se detuvo sobre
las nubes de aquèlla montaña
que no ha cambiado en años…
Canta ave, canta…
Yo prometo reponer tus ojos
que miran desde la profundidad
del alma de las aves…
La soledad es un mito que me acompaña.
La alegría, una sombra igual
al sonido del tren lejano y cercano.
Resuenan nuevamente los
pasos de los hombres solos
que no duermen nunca…
La sangre se secó,
y no puedo seguir escribiendo

LOS HEREDEROS

Con el gallo se levantan del petate
la tortilla y el café por desayuno
herederos de costumbres ancestrales
(y aunque a veces jueguen en el surco)
el pensar en la escuela es disparate
Así fueron los abuelos y los padres
codo a codo luchando por su vida
las niñas lavan, siembran y amasan
y si alcanza, un ratito a los telares
Los varones a la leña, al nixtamal
cargando agua arribita, desde el cerro,
nadie se sienta; olvidaron platicar
pocos sabrán que su país es petrolero
En épocas de cosecha la familia
emigra a otras regiones con sus chavos
trabajan de sol a sol, amontonados
aunque así no los llamen, son esclavos
Con los cuatro centavos que les sobran
después de pasar por el filo de la “raya”
apenas les alcanzarán, si no los roban
para comprar semillas de lo que haya
Milagroso sería si alcanzase
para vestirse de camisa o pantalón
zapatos…bueno, es cosa de pensarse
mejor si nos los fía don Ramón
Y así pasa con cada año subsiguiente
escuchando que prometen con cinismo
sin entender porqué existirá gente
que cada sexenio vota por lo mismo

LOS NIÑOS DE LA CALLE

Caminan con las manos extendidas
suplicando sin abrir los labios
riendo a veces, sin saber ni como
con el frío como único sudario
Son parte del paisaje, que tristeza
a veces ni los vemos al pasar
toreando los coches en las calles
jugando con el hambre al caminar
Los padres los obligan ¡inconcientes!
pues vienen de la misma explotación
los otros los alquilan para usarlos
…O venderlos…al mejor postor
La violencia en su casa los obliga
a lanzarse a la calle a trabajar.
Allá con los “compas” bajo el puente,
seguro que mejor me cuidarán
No quieren que el albergue los cobije
la calle los ayuda a conseguir
la droga, el tonzol y otros asuntos
donde olvidan que no tienen porvenir
Cientos de estos niños solitarios
se ganan la vida honradamente,
tragafuegos, maromeros y payasos
limpiavidrios y otros menesteres
Pero miles no lo logran…así que…
Los poderosos olvidan una cosa
que invirtiendo en mejor educación
ahorraran mucha lana en el futuro.
pues sacaran de las calles, de seguro,
a quien los matará sin compasión

A TI POETA

No dejes de escribir por el que sufre
los seres sin razón, más desvalidos
los ancianos, las mujeres y los niños
dejados de la mano, en el olvido
Alza tu voz poeta, que es urgente
si Dios te dio el don de con tu escrito
poder decir mil cosas a la gente,
es tu deber cantar los infortunios
y que con el versar, lances tu grito
No olvidemos a los grandes luchadores
de la pluma por ideales de justicia,
Hernández, Machado, Neruda, Alberti,
Benedetti… y otros tantos soñadores,
muchos de ellos con el riesgo de su vida
en cárceles y exilio pagaron su osadía.
Son tantos los problemas, tan diversos
los sucesos que nos acosan cada día,
imposible que volvamos nuestros ojos
hacia la luz del sol, del medio día
cegándonos adrede, encandilados
sin ver lo que sucede en nuestras vidas
Se puede decir tanto en un poema
un arma poderosa… perseguida
consuelo para el alma desdichada…
Al que ostenta el poder, lo mortifica

SELECCIÓN NARRATIVA

LAS MUJERES SIN NOMBRE
Llegamos de madrugada al campamento en plena selva, después de varias horas de caminar por senderos terribles, pues estos aún salvajes lugares de Suramérica no son precisamente vereditas para hacer camping. Además eran tiempos de lluvias, en pleno Mayo, y los caminos de por si casi inexistentes, se habían convertido en verdaderos lodazales, no distinguiéndose donde terminaban las botas y comenzaban los pantalones.
Fuimos recibidos como esperábamos, con la gentileza acostumbrada, y tanto a mi amiga como a mí nos acomodaron lo mejor que pudieron, dándonos espacio en una de las varias tiendas. Los guías tendieron unos zarapes en el suelo, por allí en cualquier rincón. Nos acostamos a dormir, y era tanto el cansancio que apenas alcanzamos a decirnos buenas noches.
De pronto, una serie de estallidos, gritos y maldiciones, interrumpieron nuestro pesado sueño. Éramos solo dos mujeres en medio de un montón de hombres armados que realmente querían matarse, o al menos eso me pareció, pues llegaron disparando.
El arribo inesperado de los intrusos los tomó desprevenidos, por lo que cuando nuestra tienda se abrió y nos sacaron con todo lujo de violencia, alcancé a ver a través del humo de las hogueras que habían tratado de apagar, los cuerpos tendidos y sin vida de quienes nos habían recibido hacía unas horas.
Algunos estaban vivos aún. Lo supe cuando a mi compañera y a mí nos metieron a empujones en la tienda grande, justo en el momento que un soldado con un fuete en la mano, le daba varios golpes por la cara a uno de ellos que ya sangraba abundantemente.
Me tomaron del pelo, y me sentaron con fuerza en una silla… ¿tú eres la mexicanita…no? Vaya, y no estás tan mal… ¿a qué viene una muchacha como tú a este país…¿ a ayudar a criminales?...yo, totalmente confusa, sin saber quiénes eran, apenas alcanzaba a coordinar, pensando velozmente en una respuesta que no enfureciera más aún al tipo aquél…no... no...no...Yo soy estudiante. Vengo por mi cuenta con el fin de documentarme para terminar mi tesis, referente a las motivaciones ideológicas y a las condiciones en que se desenvuelven los guerrilleros en este país…¡motivaciones ideológicas! dijo, riéndose estruendosamente, lo cual fue coreado por los demás compañeros que se estaban “encargando” de los otros sobrevivientes…
Aquí no hay ideologías muchacha, aquí lo que hay son asesinos, invasores de territorios extranjeros… ¡DELINCUENTES HIJOS DE PERRA, PUES!
Yo, envalentonada por el miedo le dije… ¿y Uds. qué son?...¿o como puede explicar los muertos que están afuera?... mirándome fijamente, fue acercando su cara a la mía, pero pocos centímetros antes de tocarla, me sonó una fuerte bofetada con la mano medio cerrada, que me dejó casi sin conocimiento, ya que alcanzó parte de mi sien….mientras me decía…¡zorra asquerosa!...de ti me voy a encargar yo personalmente…
A mi amiga no la había visto durante todo este tiempo, aunque estaba segura que la habían llevado hacia el fondo. De pronto, y sin más ni más, aquél barbaján al que le decían capitán, ordenó a sus hombres que me llevaran a la tienda de donde me habían sacado y que me esposaran a algo sólido que encontraran...
Así lo hicieron. Además, pensaba yo, con las dos manos a la espalda, los pies atados por los tobillos, el ojo izquierdo casi cerrado y sangrando por la nariz... ¿a dónde podría ir en medio de la selva y enplena noche?
Le pedí un poco de agua al soldado que me esposó, y para mi sorpresa, no solo me dio a beber de su propia cantimplora, sino que además me alcanzó lo que parecía ser una toalla, diciéndome…límpiate la sangre… ¿pero cómo, le dije?, entonces me soltó la mano derecha, colocándome la esposa en la muñeca izquierda para sujetarme a un barrote del único camastro que allí había. Logré recostar mi cabeza que me dolía terriblemente e intenté escuchar…se oían como fuertes carcajadas algo lejanas, mezcladas con lo que me parecieron gritos de mujer que me erizaron la piel. Luego, todo quedó en silencio.
Aunque parezca mentira, me quedé dormida. La caminata, el miedo y los acontecimientos de las últimas horas habían menguado mi capacidad de resistencia y el cuerpo exigió su cuota de descanso.
Había perdido la noción del tiempo, cuando me pareció escuchar voces, más bien susurros, y en segundos el capitán, armado de una botella y dos vasos, entró con una sonrisa irónica en su rostro. Oye niña…podemos ser amigos, disculpa mi reacción de antes, pero ya sabes cómo son estas cosas, uno recibe órdenes y hay que cumplirlas…vamos a tomar un poquito de aguardiente que seguramente te hará bien, y me vas diciendo la verdad del por qué tu estas aquí y tu relación con estos terroristas… todo esto, mientras me extendía una servilleta de papel. Limpia tu cara (yo ni cuenta me había dado que me sangraba la nariz de nuevo)...si eres buena y amable conmigo, te doy mi palabra que saldrás ilesa de esta…Tu eres extranjera, y mi gobierno no quiere problemas con los vecinos, así que de ti depende el que puedas irte por tu propio pié y con buena salud…
Yo ya me había sentado en el camastro…y creo que tuve el valor, inconsciente imagino, de lograr esbozar una sonrisa…Llamó al guardia de la puerta y le dijo, sácale las esposas a la muchacha, lo cual hizo…Me sirvió un vaso de la bebida y me dijo ¡tómatela toda!…pero yo no tomo señor…¡te la tomas…o te la tomas! y me la acercaba a la boca con fuerza…y ahora habla…pero dime la verdad…
No había logrado aún pensar en lo que podría responder al borracho capitán, sabiendo como sabía que para él todo iba a ser mentira y que seguramente se me abalanzaría encima, cuando llegaron haciendo ruido un nuevo grupo de hombres que resultaron ser soldados… Escuché como preguntaban por él, que salió apresuradamente, y le decían... ahora mismo, en este momento hay que desalojar este lugar, porque un grupo grande de estos miserables viene hacia acá…
Volvieron a ponerme las esposas, y con algunos de los que habían sobrevivido y que no estaban heridos, me subieron a un jeep…le pregunté al soldado que me había dado agua… ¿y mi amiga?...está en otro vehículo, me respondió secamente.
Viajamos aproximadamente por una hora y media, sin permitirnos decir una sola palabra, y llegamos sabrá Dios a donde.
Nos bajaron casi a rastras, y nos metieron en una especie de bodega, o galpón grande, techado, nos ordenaron sentar en el suelo…No había dormido ni comido en las últimas 24 horas y el único liquido que había pasado por mi garganta, fue el agua que me dio el soldado.
Al poco rato vinieron por mí, soltaron los amarres de mis tobillos y así, esposada, me llevaron de nuevo para ser interrogada, pero esta vez el sujeto era diferente. Parecía de más rango, aunque yo de esto no sé nada, pero mantenía como un tipo distinto de autoridad, era relativamente joven, y por lo impecable de su uniforme y maneras, pretendía aparecer como un caballero, con ciertos aires de Don Juan.
Me repitió la misma pregunta…en un tono casi paternal y sumamente gentil…señorita, por favor, ¿sería Ud. tan amable de decirme porqué estaba en el monte con esos tipos?...señor, le dije, tal como le conté a su capitán, soy estudiante universitaria, y decidí realizar mi tesis sobre la vida, pensamiento, y motivaciones de la guerrilla en América Latina... ¡No me mienta!.. Sabemos perfectamente que en su país hay quienes apoyan económicamente a esta gentuza y que a través de personas como Ud. les hacen llegar dinero…. pero yo no sé nada de eso, señor, ¡se lo juro!, y por Dios santo, ¿podría decirme dónde está mi amiga?
Fue como si mi respuesta le hubiera golpeado la cara…se volvió violentamente, y con su mano derecha me sujeto el cabello por detrás, tirando fuertemente, hasta dejar mi nuca clavada del respaldo de la silla de metal, mientras que con la otra rasgaba mi blusa desde el cuello, poniendo sus manos sobre mis senos…tu amiga, tu amiga… ¡esa zorra está pasándolo mejor que tu…! se la encargué a unos compañeros que son especialistas en atender mujerzuelas…Se pegó tanto a mi cuerpo que sentí de inmediato como la excitación lo dominaba, y apretándose aún más, comenzó a pasar su lengua por mi cara y cuello. En el momento que intentaba besarme en la boca, a lo cual yo me resistía con las pocas fuerzas que me quedaban, tocaron a la puerta, pasando un soldado que apenas me miró de soslayo, y acercando su rostro al oído del que me tenía aún sujeta, alcancé a escuchar que le dijo…Coronel…
Me soltó empujándome con fuerza, y fui a dar con la silla y mi humanidad al piso, llorando a gritos…me dio una patada sobre las costillas y me dijo…las basuras tienen mucha suerte, aquí están los de tu embajada preguntando por ti. Vas a ir con la sargento (se refería a una mujer que acababa de entrar), te bañarás y cambiarás de ropa, comerás algo y te mantendrás bien calladita. Si durante el tiempo que estés en mi país abres tu sucia boca, me dijo mientras ponía su bota fuertemente apretada sobre mi cara que estaba contra el suelo, alguien…te lo prometo…alguien que tu quieres, pagará por ello… Yo inmediatamente pensé en mi amiga, claro.
La sargento me llevó a unas duchas sin ningún tipo de privacidad, y me obligó a bañar a la vista de todo el que pasara por allí, no conforme con ello, llamó a unos soldados que hacían guardia en una salida cercana para que vieran el ”bocadito” que se le había escapado al coronel… Con frases soeces y risas por demás escandalosas, comenzaron a decir que se jugarían a los dados quien me iba a hacer el favor…pues ellos estaban dispuestos a “sacrificarse”…La mujer me hizo caminar desnuda por todo el pasillo hasta la última oficina donde me estaban esperando con algo de ropa…agradecí el que no me dieran una toalla para secarme, así no les ofrecí el espectáculo de ver como rodaban las lágrimas por mi cara sin que pudiera controlarlas.
Los de la embajada me esperaban a la salida, y de la forma más amable que imaginarse pueda, la sargento me entregó a ellos diciendo… pobrecita…se cayó por las escaleras por bajar corriendo, a pesar que le dije que estaban resbaladizas porque acababan de limpiar. Nadie dijo ni una sola palabra…
Al siguiente día salí en avión hacia mi tierra, callada, tan callada que no había abierto la boca ni cuando me pusieron al oído el teléfono para saludar a mi familia que lloraba desconsoladamente…
De mi amiga, no se ha vuelto a saber nada…ella jamás llegó a la selva, ella seguramente se extravió…ella... ¡claro que no!, jamás fue detenida...ella… no tenía una familia con dinero que ejerciera presión ante las autoridades, ella...pasó a engrosar la Lista de mujeres desaparecidas de las cuales nunca volvemos a escuchar...Las que son asesinadas, traficadas, enterradas clandestinamente...
Las mujeres sin nombre

VACACIONES DE T ERROR
Caen como moscas a mí alrededor. No entiendo su lenguaje, pero no se necesita, ya que el rictus de amargura, dolor odio y miedo no requieren traducción.
Se sienten caer las bombas cada vez más cerca, más nutridas, más aterradoras.
Gritan mujeres al fondo de la calle, con alaridos profundos que les nacen de las entrañas y congelan el alma.
No me atrevo a mirar fuera del rincón que encontré en el traspatio de aquélla casa ya casi derruida. Me pregunto cómo haré para salir de allí, para correr, y ¿hacia dónde? Me perdí del grupo ya hace más de dos horas.
Cuando sentimos el primer fogonazo, huimos en forma despavorida, sin mirar hacia donde lo hacían nuestros compañeros. Al menos no tengo cara de judía, me dije. Aunque no hable su idioma, es claro que mis rasgos denotan mi origen.
Cuando parecía que se habían calmado los estruendosos disparos, llegaron dos muchachas que hablaban rápidamente, dirigiéndose a los hombres allí apostados y que aprovechaban el momento para recargar sus armas. Una de ellas, joven, se dirigió a mi en inglés… ¿es Ud. turista, me preguntó?...yes, I said…Como es posible que este Ud. aquí?...antes de que pudiera responderle, me tomó del brazo con firmeza, y ayudándome a levantar me llevó hacia fuera de la casa, hacia la calle. No muy convencida, traté de oponer resistencia, pero ella decididamente me dijo: por favor, trabajo en el hotel donde Uds. Se hospedaron anoche, de hecho yo atendí a su grupo. Qué bueno, le respondí. Si me di cuenta con sorpresa que algunas mujeres musulmanas nos atendieron…
Mientras corríamos, ella me iba diciendo…me eduqué en Londres. Mi padre, Insha Alà, es un hombre poco conservador, que decidió educar a sus hijos e hijas por igual, lo cual le agradezco muchísimo…
Apenas pronunciadas las últimas palabras y sin detenernos ni por un segundo, vimos venir hacia nosotros un grupo gritando y corriendo, mirando hacia atrás y cargando dos personas que colgaban por los brazos y las piernas, cada uno entre cuatro de los que cada vez estaban más cerca… Le pregunté a la muchacha ¿Qué sucede? Me respondió. Son heridos…cuando pasaron frente a nosotras, hubiera podido jurar que uno de los que arrastraban, apenas un niño, ya estaba muerto. En ese momento me di cuenta de cuanta suerte había tenido que esta joven me encontrara…
Y… ¿el hotel, pregunté?...al dar la vuelta a la esquina, solo vimos columnas de humo que salían de montañas de escombros…de la calle no quedaba nada…estos malditos, dijo la palestina entre dientes…
Lo primero que pensé…qué bueno que el pasaporte y el dinero que me quedan los traigo conmigo…la ropa, es lo de menos…
Mi prioridad, llegar al aeropuerto….largarme de allí…Vaya días festivos, ¡vaya vacaciones!
Esta joven no quiso dejarme sola, no sé como, pero encontró un taxi y me acompañó hasta la entrada principal del área internacional, donde estaban mis compañeros de infortunio, demacrados, cansados, temerosos, hablándose a gritos mientras contaban sus experiencias, y la odisea que tuvieron que vivir para llegar allí…
De repente, volví mi rostro para presentarla,para agradecerle, para darle un abrazo, mi teléfono, mi correo, en fin…Solo alcancé a ver la ágil figura subiéndose al taxi que nos había llevado.
Las noticias aterradoras, confusas, se hablaba de cientos de muertos, de destrucción…como siempre las opiniones divididas, las discusiones acaloradas, los ánimos encendidos…yo solo deseaba que el avión me alejara de aquél lugar que me había parecido tan hermoso dentro de su aridez, tan particularmente poético ...No podía olvidar los gritos de las mujeres que lloraban a sus hijos, los gestos de brazos abiertos clamando al cielo…una madre, pensé, no tiene nacionalidad, raza, color o creencia, es solo una muerta en vida, a quien, al asesinarle a sus hijos, le arrancan el corazón de cuajo…A ella, estoy segura, lo que menos le importa es quien tiene la razón, y no va a entender nunca, porqué un pueblo tan castigado, perseguido, y humillado, se ceba sin compasión en el dolor de inocentes…
Que se maten entre ellos, que se peleen los políticos, los soldados, los hombres armados, los de acá y los de allá…pero los niños, los jóvenes, los que solo quieren trabajar y vivir en paz… ¿porqué siempre ha de pagar la gente sencilla común y corriente, por lo errores de los ambiciosos?
Pregunta tan vieja como la humanidad, hecha cientos de miles de veces por la gente decente, por los que jamás entenderemos que se mate y muera por un pedazo de tierra, cuando apenas necesitamos unos pocos metros para que entierren nuestros despojos…ellos los que se creen eternos, ellos los soberbios, ellos los ciegos, ellos los asesinos, ellos los genocidas, ellos los que buscan la razón de la sin razón…ellos… los idiotas que gobiernan este mundo… Por cierto…No cabe duda que la generosidad, la hermandad, la empatía, no son cualidades que tienen que ver con nacionalidad, geografía o creencias, estos dones son inherentes a las personas que no han perdido su humanidad, a los que siguen haciendo el bien sin mirar a quien y a riesgo de su propia seguridad…A los buenos de este mundo.
Gracias desconocida amiga palestina, que Dios te bendiga, que Alá te proteja…

SIHUCA
El trayecto era largo, sin embargo el gusto de Sihuca por su escuela superaba cualquier inconveniente de los que tenía que sortear a diario para llegar a ella. Era el último de 8 hijos e hijas, justo por lo cual le habían puesto ese nombre, Sihuca, que según sus abuelos en azteca quería decir…el más pequeño. De origen humilde y de familia prácticamente analfabeta, a veces no entendía de donde le había salido ese amor por saber, pues apenas a sus 11 años y por terminar la primaria, ya tenía planes de llegar a la universidad y estudiar para abogado, tal vez porque veía como menguaban los bienes de la familia por los robos descarados de tierras que les hacían los caciques de lo que había sido su herencia milenaria, y sin que nadie pudiera protestar. Cada día las alambradas se les iban acercando más, quedándoles apenas unas milpitas donde sembrar lo indispensable.
Caminando hacia la escuela, a veces bajo el rayo de sol implacable y otras con una lluvia de los mil demonios, planeaba su futuro y no en silencio, sino hablando alto para el solo…Si por aquí hubiera gente, creerían que estoy loco, pensaba… El recorrido era siempre el mismo. Se había trazado algunas trochas a punta de machete que por mucho andarlas ahora eran veredas, pero al llegar la época de verano los fuertes aguaceros volvían a hacer crecer el monte en cuestión de días, así que de vez en cuando tenía que cortar de nuevo para abrirse paso.
Solo iba y solo regresaba. Hasta la mitad del camino lo acompañaba en algunas ocasiones otro chico algo mÁs pequeño que Él, pero era muy enfermizo y era mÁs lo que faltaba a la escuela que lo que asistía. Así que la mayor parte del tiempo ese camino de dos horas de ida y dos de vuelta se lo echaba, como él decía, yo y mi alma…
Muchas veces cuando el tiempo amanecía particularmente malo su madre trataba de convencerlo…Sihuca, pero no vayas hoy m`ijito…total, por un día…No mamà, perdóneme pero no…Ya pierdo suficientes cuando mi taita quiere que lo acompañe al pueblo a llevar las verduras…
En una ocasión le pareció oír como que alguien conversaba, ya le había sucedido, pero por mucho que se esforzó en agudizar su atención, de repente todo quedaba en silencio… Encontraba raro que lo que parecían voces siempre las escuchaba por donde mismo; un lugar del camino particularmente solitario. Ese día como el tiempo estaba bueno caminó algo más rápido, así que al llegar a la altura de ese lugar misterioso y dándose cuenta que aun era temprano, se sacó los huaraches y tratando de no hacer ningún ruido, se fue acercando despacito… Casi le da un patatús. Se asomó lo más silenciosamente posible detrás de unas ramas altas, y los ojos se le pusieron como platos…Sentados en el suelo alrededor de lo que le parecía un mantel, había una familia comiendo y platicando animadamente. Se sobò los ojos pues creyó sin duda estar viendo visiones.
Era una familia, claro que si, incluso había un par de niños…pero diminutos, ¡enanitos, pues!, aun mas pequeños que los que había visto en el desfile del circo que estuvo en su pueblo años atrás.
¡Vaya, son chaneques!, ni se dio cuenta que esto lo dijo con un grito incontenible que asustó a los comensales los cuales para su sorpresa, ni se movieron de sus lugares…Sin embargo los pequeñitos si dijeron…¡es el niño!
El que parecía ser el papá se levantó y sacándose su gracioso sombrero le dijo, ven, no tengas miedo. Nosotros ya te conocemos, pues te vemos pasar diariamente desde hace varios años… Sihuca se acercó.
A partir de ese día salía de su casa media hora antes con tal de llegar donde sus amigos y poder detenerse con ellos un rato. Así fue aprendiendo de sus costumbres y tuvo la oportunidad de conocer a otros miembros de su grupo. Estaban allí desde tiempos tan remotos que nadie podía recordarlo, y eso que la mayoría de ellos eran bastante viejos. Su vida había sido maravillosa hasta la llegada del hombre blanco, incapaces de verlos porque no creían en ellos, debido a la pérdida de su inocencia. Tu gente si nos conoce y nos aprecia, le decían…Cuidan de la madre tierra, piden permiso para sembrarla o talar algún árbol lo que hacen solo cuando realmente es necesario, y además nos consideran importantes…Si, recordaba Sihuca, pero yo siempre creí que eran historias que se inventaban para nosotros los niños.
Sihuca les contó de sus planes para cuando fuera grande. Estudiar para tener más poder que los hombres que les robaban sus tierras, que los acorralaban tratando de sacarlos de lo que les pertenecía…a nosotros y a ustedes, decía.
El último día de clases lo recibió particularmente alegre, pues terminaba su primaria con excelentes calificaciones. La maestra siempre lo ponía de ejemplo. Como ya era costumbre se detuvo para saludar a sus amigos, y sorpresivamente le presentaron al que llamaron “su rey”. Un anciano si cabe aun más diminuto, de larga barba y dulce sonrisa. Le pidieron que se recostara sobre una especie de cama de flores y ramas que ya tenían preparada. El así lo hizo, y mientras prendían pequeñas hogueras a su alrededor, quemando sabrá dios que clase de maderas finas que exhalaban un aroma maravilloso, le iban explicando…
Desde hace mucho sabemos que eres tú el elegido, el que logrará conservar para las siguientes generaciones estos bosques llenos de paz y generadores de belleza y salud para todos los habitantes de nuestro planeta. Ahora vas a dormirte, pero no tienes que sentir ningún temor. Cuando despiertes lo recordarás todo, pero estarás en posición de lograr lo que ha sido tu sueño y el nuestro, por los últimos cuatro siglos… Cuando despertó Sihuca se encontró vestido elegantemente, sentado a una mesa rodeado por otros señores de apariencia importante que lo aplaudían con entusiasmo y le decían, felicidades Señor
Presidente, ha logrado Ud. lo que ha sido su lucha personal de muchos años y el anhelo de tantos de nosotros…Que los inmensos bosques de la región de su nacimiento, hayan sido por fin designados como Patrimonio de la Humanidad…
Sihuca sonriò imperceptiblemente, dando las gracias interiormente a sus queridos amigos los chaneques, los así llamados duendes de los bosques mexicanos…

SAC- NICTÈ
Sac-Nictè, poseedora de una belleza incomparable, era la hija mayor del gran guerrero y rey entre los reyes Chan Chaahk. Princesa era porque así había nacido y le hubiera correspondido por derecho ser la heredera de su padre, pero lamentablemente era mujer. Desde su nacimiento y a pesar del enorme amor y devoción que este le profesaba, sabía que su trono lo heredaría su hijo Ulil, quien según afirmaba con tristeza, no tenía la garra suficiente para gobernar como se debía, tan vastas posesiones.
Un enorme palacio con decoraciones que relumbraban a lo lejos bajo los ardientes rayos del sol, había sido construido alrededor de un maravilloso y profundo cenote, al cual la gente le atribuía poderes mágicos. Para su realización el rey Chan Chaahk había traído a los más renombrados constructores y reconocidos artistas de su reino y a los que pudo raptar de reinos vecinos, a los cuales llegó a hacerles la guerra con tal de apoderarse de sus artesanos.
Al fondo de estas maravillas destacaba una extraordinaria pirámide, desde la cual los sacerdotes realizaban sus ritos sagrados y las mediciones constantes del cielo, no solo para lo que era necesario saber con respecto al presente y al futuro, sino para dar a su rey las buenas nuevas que lo ayudaran en sus conquistas y a los campesinos la orden precisa de cuando sembrar y recoger las excelentes cosechas de maíz que solían ser inmejorables. En el foso de la pirámide se encontraba preparada desde hacía mucho, la que sería última morada de Chan Chaahk.
El acceso al cenote sagrado estaba prohibido. Solo contadas personas se le habían acercado, y menos aun eran las que podían decir con verdad que se hubieran bañado en el. Se tejieron toda clase de historias alrededor de las bondades y peligros que guardaba este cenote; unas que lo consideraban la fuente de la eterna juventud, y otras por el contrario decían estaba habitado por criaturas malignas del inframundo, las cuales poseían a quienes se atrevieran a nadar en sus oscuras y misteriosas aguas. De todo aquel fantástico lugar, el cenote era precisamente el sitio preferido de la princesa Sac-Nictè, la cual junto a sus doncellas se pasaba diariamente varias horas en el.
En una ocasión que escuchaba a su padre lamentarse del débil comportamiento de su hijo el príncipe Ulil, preocupado además porque se avecinaban días difíciles según le habían anunciado sus sacerdotes, se le ocurrió una idea que puso en práctica de inmediato. Le pediría al hombre al cual estaba destinada, el príncipe Canek, y quien cumplía todos sus caprichos, le enviara a su mejor guerrero, pues quería que alguien fuera entrenado para la guerra en el más absoluto secreto.
Ella y su hermano se parecían mucho físicamente, pero ahí terminaba todo, pues el carácter indomable, rebelde y fuerte de Sac-Nictè, el rey lo hubiera deseado para su heredero.
Tal como pedido, el guerrero enviado por el príncipe Canek, fue llevado con toda clase de precauciones ante la princesa, la cual en pocas palabras le dijo lo que deseaba. Te quedarás indefinidamente a vivir aquí, permanecerás oculto de la vista del rey y sus cercanos colaboradores, particularmente de los sacerdotes, y todos los días antes del amanecer, cuando nadie se atreve a acercarse al cenote sagrado, allí nos encontraremos, pues deseo que me prepares para la guerra. Quiero comandar los ejércitos de mi padre cuando llegue el momento. De tu presencia sabrán únicamente mis allegados, los cuales guardarán silencio so pena de su propia vida…Y así se hizo…
Aproximadamente un año después de iniciado el riguroso entrenamiento y sin que hubiese sido descubierto, el rey Chan Chaahk cayó gravemente enfermo. Toda la antigua sabiduría y conocimiento de los curanderos no bastaron y el rey de reyes entregó su espíritu a los dioses que habían sido venerados por su estirpe desde tiempos inmemoriales, y sus despojos, previa preparación de varios días, fueron sepultados en el foso de la gran pirámide que lo esperaba, con toda clase de honores y profusión de ofrendas para que lo acompañaran en su camino a la otra vida.
Rápidamente desde lugares distantes, en cuanto se supo del fallecimiento de Chan Chaahk, no faltaron los que enterados de la debilidad del heredero, comenzaran a cavilar sobre la posibilidad de apoderarse del reino más poderoso y rico conocido hasta entonces. Algunos pensaron en ofrecer matrimonio a la princesa Sac-Nictè, pero al estar comprometida con el príncipe Canek, sabían que este sería otro enemigo a vencer, así que mejor se decidieron por hacer la guerra.
Veloces mensajeros hablaban de tropas que se armaban rápidamente, y que seguramente provendrían de varios frentes, pues pequeños príncipes habían unido sus intereses para atacar al grande y poderoso reino de Chan Chaahk.
Sac-Nictè, igualmente en secreto, tomó prisionero a su hermano y lo mandó encerrar con toda clase de cuidados y miramientos en un lugar donde no pudiera ser encontrado. Con la complicidad de sus allegados, se vistió para la guerra, contando por cierto con la ayuda incondicional de su prometido, el príncipe Canek.
Era un ejército poderoso y la bravura de quien los comandaba asombraba a todos, pues no entendían como había sido que el príncipe Ulil, a quien casi no conocían pero del que no se hablaba muy bien, tuviera la fiereza y el don de mando que mostraba en batalla, dando órdenes muy acertadas y aplicando estrategias de combate tan inteligentes, que en poco más de dos días los llevaron a la completa derrota de sus enemigos. A los guerreros más distinguidos, propios y extraños, les fue hecho el honor de arrancar su corazón y lanzarlos en el cenotesagrado, para que encontraran el camino hacia la eternidaddichosa, gesto que solo era ofrecido a los más valientes.
Sac-Nictè y el prìncipe Canek como era de esperarsecontrajeron matrimonio, y su reino creció en abundancia ygenerosidad para con los suyos y sus vecinos. Esta prosperidadduró varios siglos… Asimismo, las leyendas que se tejieronalrededor del poderoso y a la vez misterioso lugar, traspasaronfronteras.
Otras fueron las circunstancias que llevaron a la desaparicióndel fabuloso reino de Chan Chaahk, las cuales no se conocenpor cierto, pero jamás se dejó de hablar de los poderesatribuidos al inaccesible cenote sagrado.
Todavía hoy existen personas que al aventurarse por aquéllastierras de cuyas maravillosas construcciones apenas quedanvestigios, juran que al acercársele, aun inmerso como está en un profundo bosque selvático, escuchan alegres risas y se oye claramente el chapoteo del agua, tal cual como cuando alguien nada despreocupadamente…
Seguramente dicen, es la princesa Sac-Nictè - Blanca Flor- quien vendió su alma a los dioses del cenote sagrado a cambio del logro de sus hazañas…

2 comentarios:

ADELFA MARTIN dijo...

Gracias Norma. Espero y deseo que este esfuerzo crezca y se haga universal, pues para muchos escritores a los que nos cuesta hacernos oìr, que somos la mayorìa, entre tanta creatividad y con la ceguera de las editoriales convencionales que miran por sus intereses econòmicos, dando poca o casi nula oportundidad a autores desconocidos, una ventana como esta puede hacer la diferencia, ademàs de lo que significa en estìmulo y satisfacciòn.

Poco a poco irè visitando a los compañeros que han iniciado esta hermosa aventura.

Mis afectuosos saludos

amelia arellano dijo...

Querida Adelfa. Me llegaron hasta el corazón latinoamericano tus producciones. ¿Sabes? Tengo un relato llamado "Los sin nombre" Hay muchas mujeres y hombres , muertos o vivos , que pasan a nuestro lado sin un nombre que los identifique.En mi caso hacía referencia a una mujer que se la conocía como La Chumbita.
Mi afecto y un fuerte abrazo.
amelia arellano