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"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

MARQUEZ, Eva

Eva Márquez

Madrid-España


Libros publicados:
* Cosas que nunca te diré
* Póker de Reinas (edición compartida)
* Retales de Estrógenos


OBRA

SELECCIÓN POÉTICA

AHORA

Ahora que aún no estamos
arrugados como pasas,
que mis pechos y nuestros culos
están lozanos y turgentes,
ahora que el deseo ha regresado
a nuestra casa con hirviente
y candente expectación,

ahora que aún no somos
babosa gelatina verde,
que no te importa la incipiente
lorzita que asoma tras mi ombligo,
ni las cesáreas cicatrices que
adornan mi monte de Venus,
ahora que tu prepucio se me antoja
terso y suave como el capullo
de una Feijoa floreciendo,
que siento regenerarse un himen
mil veces desvirgado con cada nota
magistral de tus dedos,

ahora que aún no es imprescindible
el vibrador sin pilas del cajón,
ni el irrisorio disfraz de enfermera,
ni los látigos esposados al cuero,
ahora que aún es posible que nuestra cama
se convierta en un nido de
íntegras perversiones, solo de dos

ahora que mi cuerpo es el perfecto
cepo de tu erecto miembro hambriento,
que aún somos capaces de un
acoplamiento perfecto,
y que todo tú vuelves
a ser todo yo,

ahora que aún no estamos arrugados
como pasas, ni somos lacónicas
esquelas de un ayer


Ahora por fin,
me encuentras en el reverso
de tu mirada.
Libro: Retales de estrógenos


LÁGRIMAS ÁCIDAS

Días de encarcelamiento angustioso
marcados por un neumococo caprichoso
alojado en tus pequeñitas ramificaciones
pulmonares,
nueve los aguijonazos de hoy tatuados
en tus muñecas y bracitos,
hematomas y desgarros dejan a su paso
las lágrimas ácidas que vierten mis ojos
cuerpo adentro,
tu estentórea llamada pesa en mi alma
a golpe de hachazo
clavada en un pasillo frente a la sala de enfermería
donde insensibles a tus gritos
las ATS acostumbradas al dolor infantil
ni siquiera levantan la vista de sus tareas,
en la espera soy un fetiche de vudú
manipulada al antojo del sin sentido
convertida en un espectro anodino e
inútil a tus reclamos,
me arrancaría los tímpanos
cegaría mis ojos enajenados
escaparía corriendo de allí
pero mis pies se han hecho cemento
desmembrados del resto del cuerpo
tras un absceso de pánico,
y tú pequeño rostro congestionado por
el berrinche soberano dibujado de disgusto
regresa a mí, y me abrazas con toda la fuerza
que tu aliento te consiente,
cuando recuperas el sosiego
te conviertes en mi pequeña nube
de algodón de caramelo
y te paseas por la habitación 414 con
un gorro amarillo de piscina en la cabeza y un
tapón del lavabo haciendo las veces de tu
cocoliso ,
No hay peor dolor en el mundo que
ser mero espectador del sufrimiento
de un hijo, y aunque en breve será un
débil recuerdo para mi nube de caramelo
durante los meses venideros
estos momentos serán el paranoico
acosador de mis temores.
Poemario “Cosas que nunca te diré”


LO LLAMAN CRISIS

Llegaron de repente (sin previo aviso),
un amotinamiento sin permiso,
respiración entrecortada,
corazón taquicárdico,
y manos temblorosas;

lo llaman crisis de ansiedad.

Exfoliaron mi cara y parte de mi alma,
traté de arrancarles autoridad,
y en el intento poblé mis cutículas
con epidermis maquilladas.
Perdiendo en la causa,
me clave las uñas en el vientre,
en el pecho,
en el sexo (ese tan magullado
última men te),
sin éxito,
y dándome por vencida,
las dejé correr,
libre men te.

Sabía qué no las causó;
no fueron las amenazas, los destierros
ni los desiertos de mis secretos,
ya no huelo la mierda que de la nada proviene;

No las trajo la suplicante paranoia que babea sobre mi hombre,
fue dulce ver su mirada seguirle, mientras
soy yo, la fiel consumidora de su cama;

Tampoco la imposibilidad de llegar
al unísono a su cielo (tras su obstinado intento
de atravesar mi cuerpo),
me niego a vivir esclava de mis días
deficientes,

NO, no fueron muchas de las cosas
que son un ligero abrazo del
dolor, he aprendido a mentir a mi cuerpo,

El regimiento descontrolado
patente de aquella traición,

fue obra

de saberme despierta del coma,
fuera de toda sedación,

obra de verme
anclada a la sombra del querer,

de saberme espectadora en el cuento del
carcinoma de mama,
manejada al antojo
de un carcoma que rehúsa mis tetas
pequeñas y ansía cebarse en las de otra,

La Ansiedad,
de saberme viva,
DUELE, DUELE, DUELE.
(Poema inédito)