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"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

RODRÍGUEZ CALLEALTA, Ana

Ana Rodríguez Callealta


Cádiz, España


Libros publicados:
* Vértigo. (poesía 2010) Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz


OBRA

SELECCIÓN POÉTICA

TU CORAZÓN.

Sangre viva de vivo deseo.
Una estampida de noctámbulos acordes
danzando en la humareda de nostalgia.
En tus ojos la censura del silencio,
la vocal impronunciable de tu nombre.
A dentelladas tristes mi boca
te muerde a oscuras las entrañas,
impávida de miserias.
Razón serena, risa loca,
en tu alma encarcelada es libre el hombre.
Ante tu voluntad bajo los brazos
clavando las rodillas en el suelo.
Tu sola palabra me calla.
tu sola presencia me agota.

TENDIENDO A LA DES-DRAMATIZACIÓN

Las mañanas son más tardes
que otras veces
(lo anuncian las noticias
de las dos).
Se han dibujado flores
en todas las aceras,
hay stock de almas
en los escaparates.
Un trozo de luz:
descolchada y
moribunda
duerme en una cabina
de teléfono
sin números.
Las calles están desiertas
y los cuerpos respiran
debajo del agua
para no protestar.
Hay escasez de palabras.
abundancia de nada.
.
.
.
Hoy
el hombre del tiempo
pronosticaba la paz
en el mundo.

oooOOooo

A mi abuela, aunque ya no pueda oírme.
Fui tocando parte a parte
el mapa-mundi de tu cara.
Sentí la risa
alrededor de los ojos,
mi infancia
en la gastada comisura de los labios
que ya apenas me veía.
En la sien
llevas el dolor de ser madre,
las tempestades
que no desbarata el tiempo
son ahora las marcas
de todo lo que no hubieras querido
aprender.
A las líneas de tus manos
no les queda misterio,
y yo intento trazarte
en una envergadura de palabras
a las que se les hizo tarde,
pesando sobre ellas
la ineludible tormenta
de haber estado demasiado
viva.

oooOOooo

No me pidas que te salve.
Quizás bese tus heridas
con los labios empapados de salitre
y te rasgues la mirada
con todo el escozor de mis fracasos.
Quizás sí.
Quizás me dejes desnudarte los vicios
y los trapos sucios
a la vez que me entregas tu cuerpo
en una correlación de desenfrenos.
Puede que muramos gritando
en medio de la nada
y me encuentres borracha de nostalgias
fumándome el miedo a mí misma.

oooOOooo

Digamos que te alejas definitivamente
Hacia el pozo de olvido que prefieres
Y digamos también
Que este puede ser el primer verso,
De todos los versos
Que te escriba mientras te ame,
Mientras no estés,
Mientras te busque
Entre la multitud de credos,
Entre la cantidad de flores y de basuras,
Entre rastrojos, entre pedazos de mí.
He creído en ti como en Dios,
De la misma forma humana y
He procurado que no te fueras,
Pero digamos,
Que prefieres este pozo de olvido,
Esta falta de sufrimiento,
Esta ausencia,
Esta llamada que no llega nunca.
Digamos también que hoy comienza el amor,
El desamor,
El desafío.
Digamos entonces,
Que acabas de cerrar la puerta
Y que esta habitación
Ya tiene olor a humedad.
Los versos en cursiva pertenecen a BENEDETTI, Mario: Antología poética, Madrid, Alianza Editorial, 2005. Págs. 40-41.

72 PALABRAS PARA 120 DÍAS

I

Hace mucho que no pienso en tus manos.
Tiempo es lo único que necesita el amor
Para que yo te olvide.
Te has convertido en un fantasma sin apariciones,
Un ex-ánime esqueleto sin tacto.

II

No puedo hacerte verbo
No hay un tú que no contemple
Una segunda persona.
Te conjugo mientras te vacías
Delante de mí,
Con tus venas esparcidas
Entre mis palabras.

III

Es el amor, que se asfixia.

oooOOooo

El miedo en grandes cantidades produce risa.
Yo sólo tengo ganas de llorar.
Me balanceo entre mi fuego y mi coraza,
me quemo a ratos,
me muero a veces.
No hay hedonismo capaz de salvarme el camino.
Ni puedo agachar la cabeza,
ni soy capaz de levantar la mirada.
Entretanto te ríes y te fumas mi esperpento.

oooOOooo

El tiempo hará que cada día
no parezca un disparo.
Luis García Montero.

Desligarme de ti
sería como intentar desprenderme
de mi misma.
No sé vivir con la certeza de tu muerte
y mi existencia que te sobrepasa.
No se digiere el miedo,
no hay arteria capaz de desmembrarnos las entrañas.
Hay un eslabón de la cadena a la mitad,
lindando con tu piel ensangrentada
y mis manos pequeñas.
Hay un pedazo de mi que te pertenece
y sin embargo, no es tuyo mi cuerpo.
Tengo un océano de soledades
en el estómago.

COMO TE QUIERO

No es fácil querer sin manos.
Quererte sólo con la boca
mientras el aire inhibe
toda serie de consustancialidades.
entre las formas del tiempo
se distorsionan las voces
que ahora parecen cadáveres
inusitados.
Los restos del abrazo
van diluyéndose,
nadando en negativos
con olor a azufre
y un toque de melancolía.