Bienvenidos a este lugar de consulta sobre poetas, narradores y ensayistas de todo el mundo escritos o traducidos al idioma español.

"... el bibliotecario protege los libros no sólo contra el género humano sino también contra la naturaleza, dedicando su vida a esta guerra contra las fuerzas del olvido"
Umberto Eco

GARRIGÓZ, Aleqs


Aleqs Garrigóz

Puerto Vallarta, Jalisco, México


Libros publicados:

Abyección. The flow of the youth PRESS, México, 2003. (Poesía)
Luces blancas en la noche. The flow of the youth PRESS, México, 2004.(Poesía)
Perturbación de la mente. The flow of the youth PRESS, México, 2004. (Poesía)
La promesa de un poeta. HUMO, México, 2005. (Poesía)
De naturaleza amarga. The flow of the youth PRESS, México, 2007. (Poesía)
Descargas eléctricas ligeras. The flow of the youth PRESS, México, 2009. (Poesía)
El primo. The flow of the youth PRESS, México, 2010. (Poesía)
Ensayo y error. The flow of the youth PRESS, México, 2010.

OBRA

SELECCIÓN DE POEMAS

SUEÑOS

He soñado un clima que no es duro.
He soñado el roce, el fruto
y que mi corazón de cripta
una semilla azul escondía.

He soñado tantas noches
- que han venido atadas entre sí,
unidas por el más fuerte lazo, violentas -
con asomarme y no palpar estéril mi entorno.

Te he visto venir en mis sueños
y hablarme de caracolas y plumas.

He soñado un mundo que no es frío.

Y en ese mundo tú estabas conmigo
y sentías lo mismo.
De Luces blancas en la noche(2004)

CANCIÓN DEL ESCAPE DEL ÁNGEL CARNICERO

Tú, el eterno ángel deprimido.
Yo, el autómata ordenando tus cuchillos.
Tus alas negras de bestia
en un amor sordo y sin sentido.
Perdidos en el infinito.

Bebí de tus lágrimas
y te arropé con recelo: te destilabas.
Goteaba la noche oscura
a través de tus cortadas.

Y es que en vuelo cortaste tu pecho,
mi ángel bello y perfecto,
cayendo cual piedra ceniza
en un arcaico destino maltrecho.

Y de tus sobras mi calma
y con mi calma tu fuerza.
Curaste así tus escindas,
carnicero inexperto
en un planeta distante
con un siervo aprendiz y con miedo.
Abandonados los dos al desierto.

Tomaste tus armas,
robaste mi casa;
fue todo de prisa,
cuando aliviado un mal día,
te escapaste volando
mientras tu mísero enamorado
fatigado dormía.

Mi alado del cielo
te fuiste sonriendo.
De Luces blancas en la noche(2004)


DE LA MISERIA A UNA MUERTE BELLA

Durante milenios de tortura y dolor del alma
no conocimos más que nuestras lágrimas heladas,
lágrimas que iban cegando más y más nuestros ojos.
Fuimos la desgracia del mundo. Fuimos tan poco.

Y las estrellas nos eran desconocidas.
Eran ajenos también el sol, la luz
y la seguridad de una vida o de una muerte.
Flotábamos en la miseria de la infinita tristeza,
en el pesar de una existencia incierta.

Tú y yo: nuestros cuerpos perfectos a la deriva
en la desolación y la desesperanza.
Nuestras manos jamás se acercaron.
Los ojos mirando siempre al negro pasado.
Había espinas cosiendo nuestros labios.

Y milenios más transcurrieron
en la estrechez de nuestro encierro.
Dos entes bellos y puros
degradados a la aflicción innecesaria.
Dos mitades necesitadas de unión,
del mutuo descubrimiento, la sublimación
y lo inmortal comido en su fruto.

Pero el azar fue devenir radical al arrastrarme
a tu plenitud en accidente nunca pensado.
Me miré en el cristal limpio de tus ojos de humano
y el colapso comenzó…

Explotó la chispa inicial de destrucción y orden,
la chispa más atroz y peligrosa,
la más poderosa entre todas.

Me reflejé en tus pupilas y te vi dentro de mí.
Si una vez fueron el tormento y las condenas,
ahora la humanidad había nacido en nuestras venas.

A tiempo idéntico tomamos nuestras manos;
te sentí y me oliste con miedo.
Truenos y dos latidos unísonos fuertes
hambrientos de lo antes siempre negado;
y con deseos de vivir, de sentir.
Y fue que por vez primera sentimos…

Movimientos rítmicos e ideas convulsionaron
segundo tras segundo las esencias
de la razón y la capacidad recién descubiertas.
La pasividad no necesitó volverse recuerdo
de nuestra historia primaria enferma.

Abrimos violentamente
nuestro camino a lo imperante ya.
Gozamos lo antes prohibido,
impacientes cuando quisimos destruimos.
La meta era la vida para experimentar la muerte;
y en instantes lo fuimos todo:
maldad y bondad, la verdad y la nada;
fuimos agua y tierra, fuimos aire y fuego.
Fuimos el éter.

Nos dimos el lujo de privarnos de mirar hacia abajo
y no hubo precisión de inventar ancestros.
Todo lo negro se volvió luminosidad.
Millones de ruidos infernales y tibios
en cataclismo genésico y… final.

Y nos besamos….
Fundimos nuestra materia en una masa total,
violando así las leyes del universo:
dos fuimos uno.
Y el clímax llegó de repente, brutal,
cuando la luz celestial explotó.

Nuestras contracciones de intenso placer
ahora nos desgarraban y nos mataban.
No importó.

Una vez la sensibilidad llegó por error.
Pero aprovechamos el viaje de dos:
salimos de la nulidad y las tinieblas
para felices morir con el sol.
De Perturbación de la mente (2004)


CANCIÓN DE LA NUBE GRIS

Polvo de cadáver
de los hombres más enclenques,
ceniza de todos los fuegos
que sólo segundos ardieron.
Eres la mala fortuna
queriendo ser liberada.
Ligera me sigues,
flotando en exime gracia;
orgullosa presumes
turbia y siniestra magia.

Pérfida nube gris,
a doquier que voy estas allí,
recordando
que no debo reír.


SEGUNDO

Ellos eran tantos. Yo sabía los nombres de cada uno
pero nadie conocía el mío.

Yo estaba al centro y estaba desnudo.
Estaba en el suelo en posición fetal y todos reían
y sostenían y estrechaban copas.

Entonces levanté la mirada
y pronuncié una palabra.

Pero nadie entendió mi lengua.
De La promesa de un poeta (2005)


LOS INSTANTES MORTUORIOS

¿Recuerdas los momentos cuando tendido sobre tu augusto lecho,
igual que en una tumba, las afiladas agujas de los segundos
hincan más su tenaz punta en tu corazón dolorido?
Las rosas se marchitan en los amplios jardines y el tórrido mediodía
ha incendiado los ya secos pastizales.

¿Recuerdas los plomosos días cuando los gruesos muros
de la prisión de tu casa devuelven angustia por angustia?
El ingente vacío de la ausencia se ha instalado en tus salones
lo mismo que un familiar y saturnino huésped
y en las estatuas de gris mármol el polvo extiende su voluntad incorpórea.

Más allá de las colosales catedrales del cristiano culpable,
de las avenidas empedradas donde el pobre comercia; incluso más allá
de los cristales luminosos de los prósperos y cómodos hostales,
abandonando tu cuerpo tendido sobre el delicioso camastro,
bello tu pensamiento, vuela a descansar a un cementerio.


BAJO EL SIGNO DE LA ROSA

Uno a uno se han herido los amantes
bajo el signo de la rosa,
Uno a uno han sangrado sus copas los poetas,
han vertido sus lágrimas los castos monjes
y la inocencia del niño se ha pinchado
bajo el signo de la rosa.
¿Quién ha creado tan dolora belleza?
¿Quién dispuso que en los jardines pulule como un insecto
la rosa que, como un amanecer, despierta y se estira?
Ha doblado sus brazos el sol, y la hora es ya tardía.
Nuestro canto se dirige con gusto a doblegarse
bajo el signo de la rosa.


LA SATURNINA DESERCIÓN

Fue en el justo instante cuando en el techo de los cafés
se lamentaban las palomas durante el pesaroso crepúsculo.
Amor mío, lo recuerdo...

Cuando sobre las frías callejuelas empedradas
lentamente resplandecían las ventanas amarillas
y los hombres en las salones fumaban interminables cigarrillos
y leían en los vespertinos periódicos las noticias de la crisis,
la epidemia y la guerra.

Me dijiste: - Me iré en el tren de los infortunados a una patria distante,
allá donde las monedas son de plata. Trabajaré en una imprenta.
Debí decírtelo.

Por vastos y enteros minutos no dijimos nada.
Finalmente tomaste mis manos entre las tuyas
y las arrojaste al nocturnal letargo.

Y justamente en ese otro instante una llovizna cayó
sobre todos los sombreros y los paraguas que se abrían en flor.
Yo levante mis enaguas y la lluvia larga corrió bajo mis rodillas.
Amor mío, lo recuerdo...


URGENCIA DE INVIERNO

Deja que tus manos lluevan a mí
como en una brisa de espuma
y estar cubierto de ti como de helado rocío.
Permíteme el suave toque de tu exhalo
y el algodón de tu presencia delicada.

Está nevando sobre la roca
y los metales se han paralizado.
Los copos caen y se deshacen en las ramas secas.

Esta noche dormiré en torno al hogar
y en el sueño saldré de casa y seguiré a los lobos
y veré a las crías mamar la leche,
tibias en su guarida.

Los copos caen y se deshacen en las maderas,
los copos ya sobre la piedra inerte.
¡Oh, cómo pienso en ti!
¡Y con qué urgencia de invierno te necesito!